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postpornstar

pasatiempos domésticos

pasatiempos domésticos

Lo que más me gusta de la pausa en el trabajo es que puedo pensar en todo lo que tengo que hacer cuando llegue a casa.

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die fetten jahren sind vorbei

die fetten jahren sind vorbei

Abrumada por el exceso de libertad, a mi cabeza le ha dado por dolerme.

brainstorming (part II)

brainstorming (part II)

june remix

brainstorming (part I)

brainstorming (part I)

june remix

barcelona calling

barcelona calling

oportunidades como ésta no se presentarán todos los días.

action in the house

action in the house

De vuelta a la ciudad de las salchichas, el carácter alemán ya no me sorprende. Creo que mis esfuerzos por integrarme en este país están dando algunos frutos. Si son dulces, kann ich nicht jeztz sagen. La primera parte de mi estancia se definía por una excesiva candidez: creía que integrarse significaba establecer un diálogo con esta nueva cultura sin suprimir mis hábitos, sin cambiarme por otra.
Un grave error pensar que la definición de integración la decido yo. En esta segunda fase de mi extradición voluntaria, he comprendido por fin que integrarse aquí pasa por modificar mi vida de modo que se parezca a la de los que me rodean. Y en esta ciudad, la ecuación tiene una única solución posible: pasar muchas horas sola, trabajando, para que mis proyectos me den las satisfacciones que mi vida social y personal no pueden proporcionarme.
Y cuando me doy cuenta de lo absurdo de este proceso le doy la culpa al frío, o a la lluvia, o a un factor exógeno que me libere del vacío que a veces siento. Entonces me digo lo que deben de decirse el resto de alemanes cuando se refugian en sus casas.

Ulrica

Ulrica

Hace días que fantaseo con la idea de acostarme viendo una película para adormecerme como suelo hacer cuando estoy en casa, en mi otra casa, la de Barcelona; pero aquí no tengo televisión y hasta hoy no he conseguido hacerme socia de la biblioteca y por extensión, de la mediateca que contiene. Leer también me funciona como somnífero, y puede ser incluso más gratificante excepto cuando el libro que tengo entre manos me tiene sujeta, atada por las ingeniosas combinaciones entre palabras y conceptos, presa de una historia que empieza a pertenecerme. Entonces podría no dormir en noches y sólo la sensatez a la que me obligan los deberes matutinos, en este caso las clases de alemán, consigue que me duerma. En cualquier caso, ayer por fin conseguí hacerme con un par de DVD, por lo que intenté alimentar a lo largo del día la ilusión de dormirme viendo uno de ellos. Al caer la noche, más que querer ver una película tenía ganas de querer verla y, aunque estaba agotada, la idea de concluir el día haciendo mías las últimas páginas de un libro de Borges que hace unas noches que me acompaña me pareció mucho más atractiva que un forcejeo audiovisual. Dado mi delicado estado emocional preferí no obligarme a realizar insulsas fantasías celulóidicas y me dejé llevar por la lectura. Después de El Aleph, de La intrusa y de la Historia de Rosendo Juárez se presentó Ulrica, una noruega que desafiaba a Blake con su oro y su suavidad. Era ligera y alta, de rasgos afilados y de ojos grises. A Borges, menos que su rostro le impresionó su aire de tranquilo misterio. A mí, más que el misterio que guardaba me convenció su acierto en presentárseme en ese preciso instante. Después de intercambiar miradas, sonrisas y alguna palabra, Ulrica dejó que la besara y yo, que ardía desde el primer párrafo, la seguí sin dudarlo al último piso de una posada de Thorgate. Allí se desnudo y dejó que lamiera cada uno de los brillos que se posaban sobre su piel pálida al reflejarse en el espejo que nos multiplicaba. Yo mordía sus pechos y ella me miraba. Sus ojos le bastaban para hacerme saber dónde y cómo quería ser tocada. Siguiendo sus órdenes, froté mis pechos, mi vientre y mi coño contra sus nalgas hasta que ella me detuvo agarrando las mías con sus manos firmes y me pidió que me tocara sobre ella. Mientras mi mano se lubricaba ayudada por mi coño creí oir unos tímidos gemidos que descompasaban el ritmo de los míos. Definitivamente eran demasiado reales para ser de Ulrica. Me detuve a escucharlos y comprendí que venían de la habitación de al lado, en la que mi nueva compañera de piso y su novio se habían encerrado para echar un polvo. Ulrica sugirió que no debíamos dejarles solos ahora que casi se habían corrido así que volví a tocarnos hasta que nuestros gemidos ocultaron los suyos. Después de poseer por primera vez la imagen de Ulrica me quedé dormida.Borges

trying to be a freestyler

trying to be a freestyler

Por mucho que lo intento no consigo despegarme de este ritmo. La cadencia tónica de la música que me mueve marca mis pasos pero yo, yo quisiera ser como ellos. Los miro, porque sé que en la observación está la clave del aprendizaje. Analizo los destellos de los ritmos silenciosos que sólo se amplifican en el intersticio que hay entre las células de su sistema nervioso y las gotas de sudor que mojan sus camisetas. Imito sus sacudidas de libertad corporal, que son al baile lo que Bartók a la música. Pero mi necesidad de entenderlo todo, de tenerlo todo compartimentado para sólo ser una autómata de mis propias extravagancias, hace que mis músculos se paren, recapaciten y se dobleguen ante los aburridos movimientos rítmicos a los que les tengo acostumbrados. Quisiera ser una freestyler, una alemana más abandonada a la hilarante inconsciencia de la arritmia compulsiva.

professional distorsion

professional distorsion

cuando no nos entendemos, ¿lo estamos viviendo todo distorsionado?

intuiciones

Rozo con mi memoria los espacios de tu cuerpo que todavía desconozo. Imagino cómo será desearte cuando sepa quién eres porque hasta hoy sólo te sé desde la distancia. Pero intuyo que llegaremos a entendernos.

stereo total

stereo total

Les arrancamos cinco veces del backstage. A la tercera, Françoise salió con un pitillo entre los labios y el bolso colgado del hombro, como para decirnos que no le pidiéramos más de lo que nos hubiera dado un día cualquiera en el salón de su casa. Brezel tenía otro ánimo ciertamente circense e hiperactivo que, sumado a la insólita vehemencia del público salchichero, bastó para insuflarle a Madame Cactus las ganas de jugar que le faltaban. Dans un état de surexcitation bailé, bailamos, musique automatique, hunger, national 7, exakt neutral, wir tanzen in 4-eck y mi preferida, liebe zu dritt. Sonidos de juguete con voz de golosina: un delicioso festín de electropunk popero.

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mochis de nata y fresa

mochis de nata y fresa

Me encantan los mochis de nata y fresa porque al introducirlos en mi boca actualizan la ilusión de plenitud nebulosa y dulce que a veces dejan algunos besos. Hace unos días una niña de ojos azules me regaló unos cuantos, que todavía saboreo en estos minutos de estrés gramatical.

back home

back home

el sol se desplaza conmigo

añoche soñé que por fin me llamabas

añoche soñé que por fin me llamabas

.

new perspective

new perspective

Desde que Valerie me susurró melodías satinadas en un teatro barcelonés vivo los días con otro ánimo. La incertidumbre de las primeras jornadas, en las que la toma de decisiones copaba todo el aforo de mi sentido común, no me dejaba ver más allá de mi congestionada nariz. Pero los pronósticos dejan de serlo a medida que los acota el tiempo y las turbulencias que éstos causan se disipan para dejar espacio a otros catálogos sensoriales mucho más deleitosos.

imaginé demasiado

imaginé demasiado

A veces proyecto la realidad futura con la candidez de una niña. Desde el frío alemán imaginé las risas que saldrían de mi garganta cuando pudiera, por fin, tomarme unas copas con la que soy en Barcelona. Imaginé a la gente a la que tanto he echado de menos y el volumen de afecto que recibiría con tan sólo vernos. Imaginé el placer de recuperar los hábitos modificados abruptamente a causa del cambio de país. Imaginé que los meses de deslocalización no habrían enfriado nada, tal vez por la necesidad de calor acumulada lejos de casa.
Y de tanto imaginar olvidé que la vida, a veces, prefiere dejarte muda.

nieve en berlin

nieve en berlin

***

escuchando a lali puna

escuchando a lali puna

Escuchando a Lali Puna me acuerdo de ti. No creo que los hayamos escuchado nunca juntas ni cantado como aquellas canciones de Astrud que nos arrancaban latidos primaverales hace unos meses sobre tu moto en Barcelona. Sin embargo, desde la distancia y el vacío de los momentos compartidos que ésta me escamotea (en Berlín no estás tú añadiendo todavía más risas a este festival tan soñado, ni estamos ninguna de las dos compartiendo los efectos de una sobredosis ARCÓtica en las calles de la capital), recuerdo tu brillante sonrisa ladeada el día que me dijiste que los ibas a ver en concierto. La nostalgia acecha a mi cuerpo saturado de emociones y esperanzas que recobran densidad pero si alguien me falta en esta nueva aventura de alfombras rojas, no te quepa duda, eres tú.

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sin sábanas de por medio

sin sábanas de por medio

Con el tiempo y sin sábanas de por medio algunos gilipollas resultan ser tipos entrañables de los que es difícil prescindir. En esos casos no me importa que mi historia con ellos empiece interrumpida porque la satisfacción es doblemente intensa cuando la verdadera historia reemplaza a la que me daba ganas de vomitar. Así que gracias Sr. G por dejar que la maravillosa persona que intentas esconder emerja cuando estás conmigo.

asshole detector

asshole detector

A veces me pregunto cuándo me descubrirá ese cazatalentos que sé que deambula por ahí. Podría explotar una de mis cualidades menos exploradas: la sensibilidad de mis cabezales para detectar a tipos gilipollas es sublime y seguro que él sabría darle un giro útil a esta aptitud mía tan poco amortizada. Por ahora el único provecho que consigo sacarle es más bien desacertado y puramente literario: un humilde guiño a Corín Tellado. La cosa es bastante sencilla: sólo acepto empezar una aventura con alguien si (pre)siento que va a saber comportarse como un verdadero gilipollas después de la primera noche de sexo; aquí, mi vicio consiste en añadir una porción extra de irresponsabilidad a enredos que de otro modo pasarían inadvertidos, histoire de se sentir vivre. Sin embargo, intuyo que un catalizador adecuado podría convertir mi pequena agudeza en una herramienta verdaderamente provechosa.

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